viernes, 15 de febrero de 2013
DIEZ LUCAS
Eran las 12 y 45, en la cálida ciudad de Piura, conversaba con un amigo sobre temas profesionales y de actualidad, cuando decidimos que era hora de alimentarnos, como buenos piuranos entramos a un restaurante y pedimos un suculenta fuente -dígase batea- de cebiche; la cual pasamos a devorar. Después vino un piqueito por aquí, otro por allá, llegando a consumir mas o menos tres cuartos de carta. Finalmente vino la parte mas sabrosa, pagar la cuenta.
Mi amigo como buen administrador, conferencista, consultor, coaching y otras hierbas; sacó su BlackBerry, aplicación calculadora, y dividió aritméticamente entre dos y me dijo:"¿Con dos decimales o redondeamos?" -redondeamos- le dije. A los pocos segundos miró por segunda vez el dichoso papelito y con lágrimas en los ojos, me susurró: "¡no han sumado bien, faltan DIEZ LUCAS!" Vamos rápido antes que se den cuenta (tomemos en cuenta que el pobre solo gana 100 soles la hora). Rápidamente sacó su billetera colocando en la mesa su parte y yo inmediatamente la mía. Se acercó el mozo tomando el dinero y la cuenta esbozando una sonrisa, sentí escalofríos. Mi mente comenzó a pensar a mil por hora, la vergüenza que pasaríamos si se dieran cuenta, pero no hay que olvidar que por cierto era error de ellos. Además mi amigo sentenció: "Al final les estamos haciendo un favor ya que les estamos mostrando que existe un error en su sistema de control, ellos al hacer la respectiva retroalimentación se darán cuenta y tomarán las acciones correctivas pertinentes..." Después de esta explicación tan técnica me terminó convenciendo y le dije “ok tu sales primero y yo detrás tuyo”. En ese instante me di cuenta que en su razonamiento había un error, los diez soles les serían descontadas con seguridad al agobiado mozo, mi cargo de conciencia aumentó. Fué entonces que él se puso de pié y yo detrás, deslizando disimuladamente un billete de diez soles como propina para el mozo, saliendo raudamente del restaurante y tomando creo yo la mejor decisión empresarial: el negocio no perdió, el mozo tampoco, mi amigo hizo su travesura infantil y yo sobretodo gané tranquilidad por solamente DIEZ LUCAS.
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